viernes, 24 de abril de 2015

Adiós.

Ojala tuviera el valor de confesarte que a veces me importas y a veces no. Que me recorre la impávida sensación de que eres un vacío que no se llena, pero lloro un poco y te me pasas. Eres un vacío que vaciar. Que en ocasiones te quiero encima y otras tantas a kilómetros. Que mi vida sigue sin seguirte pero se detiene cuando duermes. Ojala los tuviera tan  bien puestos, los ojos digo, para ver que en realidad no me dedicas pensamientos nocturnos, para cerciorarme de que me has dejado olvidada en otras bocas, que ahora tengo el guión de un  personaje secundario en tus sueños , que ya no te da más de sí el corazón. Ojalá pudiera subir al Kilimanjaro, por poner un lugar a tu altura, y gritarte fuertemente que me haces falta, y que el eco de mis palabras se entremeta entre un latido tuyo y el siguiente. Y que después de eso implosionaras que como dice Elvira, es como explosionar pero hacia dentro. Ojala luego recompusiera todos los pedacitos de ti de un abrazo. Ojalá no me interrumpiera el miedo, la causa, el efecto de dar un paso. Ojalá vengas y no ocurra nada más.
Pero he puesto puntos finales a los ojalas y los he convertido en una lista de cosas pendientes  finalizadas en tics que simulan un “no hecho, pero deshecho”.
Recordarte que muchos te verán como letras, como palabras , como silencios, como música, como paz, como vida, como primavera, como sol, como aire, como anhelo, como ganas, como poesía, como amor de su vida. Y después de todos ellos estaré yo, que simplemente te miro, y te veo. COMO NUNCA, COMO SIEMPRE.

2 comentarios:

  1. Buenas noches, me ha encantado encontrar tu blog y leerte. Primero de todo, gran nombre de bog, me encanta como escribes, de verdad. Jamás dejes de hacerlo:)

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    1. Gracias por leerme y disculpa que no me haya dado cuenta de que me habías escrito hasta hora. Buen día desconocida. ;)

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