lunes, 28 de abril de 2014
¿Quieres?
Y ahora estás aquí diciéndome que no conoces mejor amanecer que las vistas a mi cuando despierto,mintiendo cuando me juras que los finales nunca llegan, revoloteando mis rincones con gracia. Me hablas de que más allá de la puerta de tu cuarto no hay mundo,ni vida,que la encimera de la cocina es mejor que veinte mil colchones para hacer el amor,y de que yo, soy casa. Y cuando cruzas la delgada línea que separa racionalidad de descontrol,cuando bailas sobre ella como el que baila en el filo de un precipicio sin miedo a la muerte,entonces te creo. Creo en lo que podíamos ser.Ya te dije que he creado una vida utópica lejos de todo esto, un mundo de dos habitantes, limitado en todas partes por el mar,y que yo prefiera bañarme en tus ojos. Un mundo pequeño cuyas fronteras no sobrepasen más allá de tu ombligo,que no haya más guerra que la de nuestras lenguas,ni más paz que la de tu mano en mi entrepierna. Que no haya más ruido que nuestras respiraciones al compás,ni más silencio que el de la parada en seco de mi corazón cuando te desnudas. Un mundo donde la política está regida por los lunares de tu cuello,la justicia es la que hacen tus manos en mi pelo,y la alegría sea el comprobar que aún podemos llegar a más. Un mundo en el que la cárcel de tus piernas entrelazadas con las mías sea mi lugar favorito y no quiera pagar la más mínima fianza para salir de ti. ¿Para cuando las obras?
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