tan despacio.
Adoro la lentitud con la que todo pasa.
Adoro la casualidad
de que mis dedos tengan el polo opuesto al de tu cuello en un abrazo largo.
Adoro el contoneo de tu cuerpo
cuando te vas después de no dejarme nunca.
Adoro florecerte
porque traigas nuevas aguas y nueva tierra,
y yo eche raíces incluso hacia dentro.
Adoro cómo el sexo
aquella tarde tonta.
antes que tú las escaleras
Adoro el invierno interno eterno
de no saber de ti.
Adoro mirarte a los ojos
porque es bucear impulsarme hacia arriba y coger aire.
hasta tocar fondo y luego
Adoro tu risa incontrolable
descontrolándome.
Adoro tu playa y tu mar, tu bahía y tu boca, tu costa y tu costado, tus dunas y tus dedos.